Ese es el tiempo que disponía para materializar mi viejo deseo de fotografiar esta obra de arte de la arquitectura contemporánea.
La luz no era la más indicada -nublado que había descargado lluvia hacía tan solo unas horas- , ni el día era el más indicado ya que alrededor estaban desmontando escenarios de alguna fiesta reciente.
Así que cargado con mi 5D y un 17-40 con polarizador me despisté del grupo familiar con el que estaba y, haciéndome el escurridizo para que no me encontraran durante ese tiempo, me dispuse a enfrentarme a mi sueño confiando que no se convirtiese en pesadilla.
Di una vuelta rápida por las 2 caras del edificio que estaban ‘limpias’ de obstáculos intentando descubrir rápidamente los puntos de vista que me permitiesen al menos plasmar algunas imágenes que me dejasen medianamente satisfecho.
Los volúmenes, las curvas y formas caprichosas, su superficie reflectante, su entorno, los distintos niveles solapados…..todo ello llama poderosamente la atención. Es un edificio para volver; se intentará. Merece varias jornadas de trabajo en distintas condiciones de luz, acercamientos y lejanía, distintas focales y tratamientos.
Me quedo con mi sueño a medio cumplir y estas imágenes que pude sacar de esa poco más de una hora junto al Guggenheim.
Espero que os gusten.
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